- ¿Qué haces? - le preguntó él un día.
- Nada. Me aburro como no tienes idea. - Le contestó Samantha sin quitar los ojos del celular, pensando dos veces antes de escribir. - ¿Tú? ¿Te aburres tanto como yo?
- No. - Su respuesta fue tan corta y rápida que la tomó desprevenida.
- No. - Su respuesta fue tan corta y rápida que la tomó desprevenida.
- ¿Ah no? ¿Y qué haces para no aburrirte a las 2 a.m.?
- Muy simple... Veo la luna.
- ¿La luna? - Preguntó Samantha extrañada.
- Sí. ¿Nunca la has contemplado? Es muy hermosa.
- ¿La luna? ¿Qué puede tener de especial la luna? Es solo un círculo blanco en el cielo. Nada especial.
- ¿Nada especial? No te metas con mi luna, Samantha. No con ella.
- ¿En serio? ¿Tanto amor?
- Si te cuento te reirás de mí...
- Pruébame.
- Mmm no. Mejor no. Prefiero ahorrarme la burla posterior que traerá esto.
- ¿...Tan mal piensas de mi, Noah?
- No. Pero no es la primera vez que lo comentó y alguien ríe.
- Me estás comparando con "alguien". Ok. Ok. Soy una oveja más del rebaño. Está bien no me digas. Ya no quiero saber. - Sam tiró el celular contra la almohada.
"Estúpido Noah. ¿Quién se cree para tratarme así? Siempre comparándome con los demás. ¡Ah! Me da rabia. ¡No sé para que me escribe! ¡Qué se vaya a mirar su luna que tanto ama entonces!"
Samantha abrió los ojos una vez más, los recuerdos desfilaban en su cabeza como si viera una película. Recordaba a Noah y no podía evitar sonreír. Era tonto, tal vez, pero aún cuando estaba molesta o muy triste era capaz de dibujar una sonrisa con solo recordarlo. Era como si estuvieran conectados, o contaran con telepatía. Cada que ella se sentía mal, él aparecía mágicamente para distraerla y quitarle las penas; y, cada vez que él la necesitaba, ella estaba allí para poder ayudarlo. Era esa clase de amistad de los libros y películas donde todos se preguntan si algún día ambos personajes terminaran juntos o se darán cuenta que se gustan y tendrán su tan buscado "y vivieron felices para siempre"; el típico cliché.
El celular vibró un par de veces, luego sonó. "No voy a contestarte... No voy a contestar esta vez." Sonó de nuevo.
- ¿Qué quieres? Ve y habla con tu luna - dijo molesta contestando el teléfono.
"Estúpido Noah. ¿Quién se cree para tratarme así? Siempre comparándome con los demás. ¡Ah! Me da rabia. ¡No sé para que me escribe! ¡Qué se vaya a mirar su luna que tanto ama entonces!"
Samantha abrió los ojos una vez más, los recuerdos desfilaban en su cabeza como si viera una película. Recordaba a Noah y no podía evitar sonreír. Era tonto, tal vez, pero aún cuando estaba molesta o muy triste era capaz de dibujar una sonrisa con solo recordarlo. Era como si estuvieran conectados, o contaran con telepatía. Cada que ella se sentía mal, él aparecía mágicamente para distraerla y quitarle las penas; y, cada vez que él la necesitaba, ella estaba allí para poder ayudarlo. Era esa clase de amistad de los libros y películas donde todos se preguntan si algún día ambos personajes terminaran juntos o se darán cuenta que se gustan y tendrán su tan buscado "y vivieron felices para siempre"; el típico cliché.
El celular vibró un par de veces, luego sonó. "No voy a contestarte... No voy a contestar esta vez." Sonó de nuevo.
- ¿Qué quieres? Ve y habla con tu luna - dijo molesta contestando el teléfono.
- ¿No leíste los mensajes que envié, verdad?
No hubo respuesta.
- ¿Vas a tratarme así porque no quise decirte? ¿Es en serio, Samantha?
- No quiero hablar contigo. En realidad, no sé porque te contesté el teléfono.
- En el mensaje te dije que te diría. Si eres paciente y me hablas, te diré.
- Sigo molesta, Noah. Tu crees que soy igual a los demás... Voy a colgar. Chao.
- ¡NO! No cuelgues. ¿Aló? Sam... ¿Sammy? ¿Sigues ahí? - Noah miró el celular, la llamada parecía seguir. - Sammy...
- Habla antes de que cuelgue...
- ¿Por qué eres mala conmigo?
- Porque tú lo eres conmigo primero.
Hubo silencio.
- Bueno, colgaré. Cuídate, Noah. Saludos a tu luna. - Dijo algo enojada.
- Está bien, Samantha. Espera. Te diré, ¿ok? Pero debes prometer no reír.
- No empieces...
- Solo promételo...
Suspiró recordando. Noah era su vecino hacía ya un buen tiempo y se había ganado su corazón de una manera muy fácil: había sido el primero en pedirlo de manera sincera; o bueno, no pedirlo, sino, descifrarlo...
- Está bien. Lo prometo.
- Bueno, Sammy. ¿Lista? Me encanta la luna, la vea donde la vea, me encanta. Es por eso que muchas veces aparece en las metáforas que uso, es como si le declamara poesía cada vez que hablo de ella.
- Que lindo... - dijo en casi un suspiro.
- ¿Sammy?
- Es decir, que lindo que pienses así, Noah.
- ¿Te parece? La mayoría cree que declamarle poesía es ridículo. ¿Sabes lo que la hace realmente especial?
- No creo... Pero supongo que me lo dirás ahora.
- Abre tu ventana. - Samantha se levantó de la cama, corrió la cortina y abrió la ventana de par en par. - Mira al otro lado de la calle.
Noah se encontraba en su ventana también, mirándola fijamente. La sorpresa hizo que ella se sonrojara.
- Ahora mira el cielo.
- Okay...
- Mira la luna.
- La estoy mirando.
- No te limites a "mirarla". Quiero que realmente la mires. ¿Notas como resalta en el cielo? Está al lado de tantas estrellas brillantes y bellas y aun así resalta.
- Pues la tiene fácil, ¿has visto su tamaño? No hay forma que no la notes. Deberías encontrar bellas es a las estrellas que logren desviar tu mirada de ella, ya que son pequeñas y ese logro las haría especiales. - Dijo Samantha sin dejar de ver la luna.
- Las hay - respondió Noah sin dejar de ver a Samantha. - Las hay, pero ellas saben lo especiales que son, son tantas las estrellas como personas en el mundo así que nunca faltará quien las mire. Y hay otras que están más cerca de la tierra de lo que creen y brillan para indicarnos un camino. Sin embargo, lo bonito de la luna es que no importa donde estés, siempre veremos la misma, pero no siempre veremos las mismas estrellas. No importa que tan lejos estés de alguien, la luna siempre es la misma, y eso acorta distancias.
- Es una linda forma de verlo. - Respondió Sam dejando de ver la luna y encontrándose con la mirada de Noah clavada en ella.
- Sí. Y es algo lindo de ver.
- Y... mmm... ¿puedo preguntar algo?
- Lo que quieras, ya que no te reíste. - Asintió Noah amablemente.
- Noah, ¿si fuera una de las dos, cuál sería yo? ¿La luna o una estrella?
- Bueno... Eso depende de ti. Hay algo en la luna que encuentro muy especial aunque muchas personas lo encuentran tonto. La luna, ella no brilla por si sola. Brilla gracias a que tiene al sol a su lado. Una estrella en cambio, brilla por si sola: la más cercana a nosotros es el sol. Así que supongo que es la coexistencia de ambas lo que los hace especiales.
- Noah... ¿Cómo es que esto contesta a mi pregunta? - rió Samantha sin encontrarle sentido a las palabras de su amigo.
- Lo que quiero decir, Sammy. Es que, tú puedes escoger cual quieres ser y a la vez puedes ser ambas. La estrella cuando tu luz alumbre a los demás, cuando ilumines el rostro de alguien, cuando sonrías y contagies tu alegría y saques a alguien de la penumbra; en ese momento brillaras con una hermosa luz propia y serás la estrella. Pero, también podrás ser la luna; cuando te des cuenta que eres feliz no solo cuando emanas luz , sino también cuando la aceptas de alguien más que te quiere consigo. Esa coexistencia de convertirá en luna.
- Eres una persona confusamente interesante, ¿lo sabías? No tengo la más mínima idea de lo que estás diciendo y aun así, suena dulce.
- Cuando descifres lo que te dije...
- ¿Cuándo lo descifre que pasará? - Lo cortó antes de que pudiera terminar la oración.
- Nada, Sammy. Cuando lo descifres, lo descifrarás...
Abrió los ojos otra vez, las imágenes se desvanecían en el momento presente con los primeros rayos de sol que trajo consigo el amanecer...
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¡Feliz cumpleaños Lu! y ¡Feliz Navidad!
Ojalá te guste (:
Me dices que fue lo que entendiste de la historia y si te gustó. :D
No hubo respuesta.
- ¿Vas a tratarme así porque no quise decirte? ¿Es en serio, Samantha?
- No quiero hablar contigo. En realidad, no sé porque te contesté el teléfono.
- En el mensaje te dije que te diría. Si eres paciente y me hablas, te diré.
- Sigo molesta, Noah. Tu crees que soy igual a los demás... Voy a colgar. Chao.
- ¡NO! No cuelgues. ¿Aló? Sam... ¿Sammy? ¿Sigues ahí? - Noah miró el celular, la llamada parecía seguir. - Sammy...
- Habla antes de que cuelgue...
- ¿Por qué eres mala conmigo?
- Porque tú lo eres conmigo primero.
Hubo silencio.
- Bueno, colgaré. Cuídate, Noah. Saludos a tu luna. - Dijo algo enojada.
- Está bien, Samantha. Espera. Te diré, ¿ok? Pero debes prometer no reír.
- No empieces...
- Solo promételo...
Suspiró recordando. Noah era su vecino hacía ya un buen tiempo y se había ganado su corazón de una manera muy fácil: había sido el primero en pedirlo de manera sincera; o bueno, no pedirlo, sino, descifrarlo...
- Está bien. Lo prometo.
- Bueno, Sammy. ¿Lista? Me encanta la luna, la vea donde la vea, me encanta. Es por eso que muchas veces aparece en las metáforas que uso, es como si le declamara poesía cada vez que hablo de ella.
- Que lindo... - dijo en casi un suspiro.
- ¿Sammy?
- Es decir, que lindo que pienses así, Noah.
- ¿Te parece? La mayoría cree que declamarle poesía es ridículo. ¿Sabes lo que la hace realmente especial?
- No creo... Pero supongo que me lo dirás ahora.
- Abre tu ventana. - Samantha se levantó de la cama, corrió la cortina y abrió la ventana de par en par. - Mira al otro lado de la calle.
Noah se encontraba en su ventana también, mirándola fijamente. La sorpresa hizo que ella se sonrojara.
- Ahora mira el cielo.
- Okay...
- Mira la luna.
- La estoy mirando.
- No te limites a "mirarla". Quiero que realmente la mires. ¿Notas como resalta en el cielo? Está al lado de tantas estrellas brillantes y bellas y aun así resalta.
- Pues la tiene fácil, ¿has visto su tamaño? No hay forma que no la notes. Deberías encontrar bellas es a las estrellas que logren desviar tu mirada de ella, ya que son pequeñas y ese logro las haría especiales. - Dijo Samantha sin dejar de ver la luna.
- Las hay - respondió Noah sin dejar de ver a Samantha. - Las hay, pero ellas saben lo especiales que son, son tantas las estrellas como personas en el mundo así que nunca faltará quien las mire. Y hay otras que están más cerca de la tierra de lo que creen y brillan para indicarnos un camino. Sin embargo, lo bonito de la luna es que no importa donde estés, siempre veremos la misma, pero no siempre veremos las mismas estrellas. No importa que tan lejos estés de alguien, la luna siempre es la misma, y eso acorta distancias.
- Es una linda forma de verlo. - Respondió Sam dejando de ver la luna y encontrándose con la mirada de Noah clavada en ella.
- Sí. Y es algo lindo de ver.
- Y... mmm... ¿puedo preguntar algo?
- Lo que quieras, ya que no te reíste. - Asintió Noah amablemente.
- Noah, ¿si fuera una de las dos, cuál sería yo? ¿La luna o una estrella?
- Bueno... Eso depende de ti. Hay algo en la luna que encuentro muy especial aunque muchas personas lo encuentran tonto. La luna, ella no brilla por si sola. Brilla gracias a que tiene al sol a su lado. Una estrella en cambio, brilla por si sola: la más cercana a nosotros es el sol. Así que supongo que es la coexistencia de ambas lo que los hace especiales.
- Noah... ¿Cómo es que esto contesta a mi pregunta? - rió Samantha sin encontrarle sentido a las palabras de su amigo.
- Lo que quiero decir, Sammy. Es que, tú puedes escoger cual quieres ser y a la vez puedes ser ambas. La estrella cuando tu luz alumbre a los demás, cuando ilumines el rostro de alguien, cuando sonrías y contagies tu alegría y saques a alguien de la penumbra; en ese momento brillaras con una hermosa luz propia y serás la estrella. Pero, también podrás ser la luna; cuando te des cuenta que eres feliz no solo cuando emanas luz , sino también cuando la aceptas de alguien más que te quiere consigo. Esa coexistencia de convertirá en luna.
- Eres una persona confusamente interesante, ¿lo sabías? No tengo la más mínima idea de lo que estás diciendo y aun así, suena dulce.
- Cuando descifres lo que te dije...
- ¿Cuándo lo descifre que pasará? - Lo cortó antes de que pudiera terminar la oración.
- Nada, Sammy. Cuando lo descifres, lo descifrarás...
Abrió los ojos otra vez, las imágenes se desvanecían en el momento presente con los primeros rayos de sol que trajo consigo el amanecer...
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¡Feliz cumpleaños Lu! y ¡Feliz Navidad!
Ojalá te guste (:
Me dices que fue lo que entendiste de la historia y si te gustó. :D